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3.1.05

¿Cada vez más xenófobos los españoles? ¿Tanto más?

Una de las noticias del día es la del aumento del rechazo que manifiestan los españoles hacia los inmigrantes. El títular del ABC vale por el de muchos periódicos: "El rechazo en España a los inmigrantes pasa del 8 al 32% desde 1996, según los estudios del CIS". No digo que no sea cierto el que aumenten las actitudes de rechazo, lo que me llama la atención es un cambio tan notable, pues no encaja con los cambios suaves que se pueden observar en determinadas preguntas de los barómetros del CIS.

En realidad ese "rechazo" no se corresponde con ninguna pregunta, sino con un indicador construido a partir de varias preguntas, mediante la técnica conocida como "análisis de componentes principales", que intenta extraer de una multiplicidad de variables unos pocos factores generales que den razón de la variación de una muestra respecto del asunto que se estudia.

Tiene una utilidad diacrónica: imaginemos que tenemos 100 variables, y que todas ellas, grosso modo, vienen a medir lo mismo (por ejemplo: son todas medidas aproximadas de la temperatura de determinados puntos del planeta); si las reducimos a un único factor (temperatura "global") nos será más fácil observar la evolución del fenómeno subyacente (variación del clima) que si tuviéramos que analizar la evolución de cada una de las 100 variables.

Uno de los problemas que podemos tener es que el número de variables cambie mucho de un punto en el tiempo (un año, por ejemplo) a otro. Esto es especialmente grave si las variables que faltan son de las que más aportan al factor común. Algo así puede ocurrir con el estudio del CIS que da pie a las noticias. Se trata del libro La activación de la xenofobia en España, de Mª ángeles Cea D'Ancona, publicado recientemente por el CIS. La autora es clara:

"La finalidad [del análisis de conglomerados] es obtener una tipología de actitudes y las características que definen cada tipo en la encuesta. Con ello se quiere comprobar si ha habido variaciones con el paso del tiempo, an siendo conscientes de los problemas de comparabilidad detectados en ellas [las encuestas]. En la interpretación de los resultados, recuérdese que, exceptuando la encuesta de 1996, ni todas las dimensiones latentes están integradas por todos los indicadores que la forman en los tres barómetros analizados [...] ni todas las dimensiones participan en el análisis, al no haberse incluido alguno de sus indicadores en sus cuestionarios respectivos."

Vaya. ¿Son las omisiones lo suficientemente relevantes? La autora parte de 10 dimensiones latentes en el estudio de 1996. ¿Con cuáles se va quedando?

"En el barómetro de febrero de 2000 únicamente se omite la variable latente postura ante los partidos racistas". Por coincidencia, claro, el número de reacios casi no varía, del 8 al 10%. Dicha dimensión se omite en los barómetros siguientes. No lo dice ahí, pero sí se ve en una página anterior (p. 31) que la dimensión de "derechos sociales" pasa de basarse en 9 variables a hacerlo en sólo 1. En "política inmigratoria" se prescinde de 4 de las 8 variables. En "discriminación étnica" de prescinde de 2 de 4. En "aceptación del inmigrante" se prescinde de 1 de 3. En "temor al asentamiento de inmigrantes" se prescinde de 1 de 2.

"En el barómetro de febrero de 2001 se excluyen además cuatro dimensiones latentes: derechos de ciudadanía, imagen tópica negativa del inmigrante, discriminación étnica y violencia contra inmigrantes". También por coincidencia, ahora sí que varía claramente el porcentaje de reacios, pasa al 19%. Las omisiones se mantienen en el barómetro de junio de 2002, con la excepción de la "imagen tópica negativa". Además, en "sociabilidad con marroquíes" se prescinde en 2002 de 3 de las 4 variables usadas antes.

"También se excluyen variables sociodemográficas en los barómetros. Sólo en la encuesta de 1996 participan las nueve variables sociodemográficas elegidas para la realización de la tipología. En los tres barómetros lamentablemente se omiten tres variables sociodemográficas clave: ingresos, clase social (subjetiva) y religiosidad. Dos de estas variables, clase social y religiosidad, han mostrado poder discriminatorio significativo [...]".

En realidad los barómetros de febrero de 2001 y junio de 2002 son los más comparables. Efectivamente, se observa un aumento de los reacios (19 a 28%), pero no tan grande como sugieren los titulares de prensa. En un Apéndice cronológico al libro, se muestra que el número de reacios aumentó hasta el 30% en 2003, pero, de nuevo, de 2002 a 2003 se "cae" una dimensión latente (página 346).

En definitiva, la comparación efectuada entre las distintas encuestas resulta dudosa, pues varían mucho las dimensiones actitudinales consideradas y las variables detrás de dichas dimensiones. Una solución al problema que observamos habría sido la de estudiar las variables comunes a todos los estudios, pero no se ha hecho así.

Prescindiendo del problema de la comparación diacrónica, ¿significan algo los porcentajes de "tolerantes", "ambivalentes" y "reacios" en los que se basa dicha comparación? Creo que no mucho, como implícitamente admite la autora en una nota a pie de página:

"En una indagación previa [...] en la encuesta de 1996, pero exclusivamente con los 41 indicadores de racismo (se excluyeron [...] las variables sociodemográficas [...]), los porcentajes [...] difieren [...] el 67% fueron clasificados como tolerantes [41% en el texto que analizamos], el 27% como ambivalentes [51%] y sólo un 6% como reacios [8%]."

Es decir, depende de las variables que se utilicen y, por supuesto, de la técnica de agregación, así tendremos grupos mayores o menores. Que esas agrupaciones signifiquen realmente algo más allá de una decisión arbitraria del investigador (otro caso
aquí) es otro cantar.


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