WonkaPistas

6.2.10

Más sobre la emancipación de los jóvenes en España

El otro día apuntaba que quizá se estaba notando la crisis en la emancipación de los jóvenes en España (1). La verdad es que los cambios eran mínimos, por lo que no me atreví a hacer afirmaciones tajantes. Mi cautela al interpretar los porcentajes de jóvenes emancipados también se debe a lo mucho que ha cambiado la composición de la población en las edades que analizaba (20 a 34 años) en la última década. Ha crecido notablemente el porcentaje de extranjeros en esas cohortes. Como el porcentaje de "emancipados" entre ellos es sustancialmente más alto que entre los españoles, lo más probable es que el aumento de la emancipación desde el año 2000, aproximadamentzá, se haya debido en parte, simplemente, a que hay más jóvenes extranjeros. Igualmente, si ahora se ha estabilizado la tasa de emancipación o, incluso, parece caer, a lo mejor depende también de que ya no crece tanto la cifra de jóvenes extranjeros.

Con los ficheros de microdatos de la EPA podemos calcular las tasas de emancipación para los jóvenes españoles y para los extranjeros (los que tienen nacionalidad extranjera y los que tienen doble nacionalidad, pues, a estos efectos, son muy parecidos). Por ejemplo, para el 4º trimestre de 2009, los datos son los siguientes.

España (4º trimestre de 2009). Tasa de emancipación por sexos, edades y nacionalidad

TotalEspañolesExtranjeros
Varones


De 20 a 24 16,511,743,5
De 25 a 29 45,635,586,2
De 30 a 34 76,270,496,4
Mujeres


De 20 a 24 26,017,763,7
De 25 a 29 60,550,990,4
De 30 a 34 84,480,796,6
Fuente: elaboración propia con datos de la EPA.

Por ejemplo, si un 35,5% de los varones españoles no vive con sus padres, ese porcentaje asciende al 86,2% en el caso de los extranjeros. No ha de extrañar: casi todos sus padres permanecen en sus países de origen.

Entonces, la evolución de la tasa global de emancipación puede ser engañosa: puede que aumentase, pero sólo porque aumentó el porcentaje de extranjeros. Veamos.

He calculado las tasas de emancipación para españoles y extranjeros, por sexos, desde el año 1999 al 2009, el periodo de cálculo que permiten los microdatos de la EPA, sólo disponibles en la página web del INE sin necesidad de solicitarlos. Lo he hecho para el 4º trimestre de cada año, para no perder demasiado tiempo. El resultado lo tienen en los dos gráficos siguientes (hagan click en ellos para ampliarlos).

En el primero, referido a los varones, vemos cómo la caída en la tasa de emancipación de los jóvenes españoles que se observa desde 1987 (y que, en realidad, se inicia probablemente a finales de los setenta), fue todavía más pronunciada en los tramos de 25 a 29 y 30 a 34 años de lo que sugieren los datos globales (que incluyen a los extranjeros). Sin embargo, también podemos comprobar cómo la recuperación posterior no se ha debido sólo a la mayor presencia de extranjeros, pues la emancipación de los españoles también ha aumentado. Quizá menos.



El gráfico también sugiere que la aparente caída actual en la tasa de emancipación en el tramo de 25 a 29 sí parece aplicarse a los españoles, pero no está claro que pueda decirse lo mismo para el tramo de 20 a 24.

En el caso de las mujeres (gráfico siguiente), la caída reciente en el tramo de 20 a 24 no parece tener que ver con las españolas, y tampoco está clara la caída en el tramo de 25 a 29. Más bien los datos sugieren un estancamiento.



En definitiva, yo sería todavía más cauteloso que el otro día. Habrá que esperar algunos trimestres (o años) más para notar claramente los efectos de la crisis en el abandono del nido paterno de los jóvenes españoles.

____
(1) Recuerden que defino como emancipados a todos aquellos jóvenes que no aparecen clasificados como "hijo de la persona de referencia" en la EPA.

4.2.10

La percepción de la situación económica española según tres fuentes

Contamos, al menos, con tres fuentes de encuesta para seguir la percepción de los españoles acerca de la situación económica, tanto la actual (en comparación con el pasado) como la futura (la del año próximo).

La serie más prolongada es la de la Encuesta de consumidores de la Unión Europea, elaborada por la DG de Asuntos Económicos y Financieros (DG ECFIN) y tiene datos desde 1986 (datos, metodología). Se utiliza para elaborar un indicador de confianza del consumidor. La encuesta se lleva a cabo mensualmente sobre una muestra representativa de la población de 16 años o más, a la que se entrevista en el domicilio. El tamaño de la muestra es de unos 2.000 individuos. La pregunta sobre la situación actual reza algo así como (mi traducción): ¿Cómo cree que ha cambiado la situación económica general en el país en los últimos doce meses?. Y admite las respuestas: ha mejorado mucho, ha mejorado un poco, ha permanecido igual, ha empeorado un poco, ha empeorado mucho, ns/nc. La pregunta sobre el futuro dice así (también mi traducción): ¿Cómo espera que se desarrolle la situación económica general en este país en los próximos doce meses?. Y se responde: mejorará mucho, mejorará un poco, permanecerá igual, empeorará un poco, empeorará mucho, ns/nc.

La segunda serie, por duración, es la que procede de los barómetros mensuales del CIS (datos, metodología), con datos desde 1996. Esta encuesta se aplica mensualmente (menos los meses de agosto) a una muestra representativa de la población de 18 años o más, a la que se entrevista en su domicilio. El tamaño de la muestra casi llega a 2.500 individuos. La pregunta sobre la situación actual es: Refiriéndonos a la situación económica general de España, ¿cómo la calificaría usted?. Y admite las respuestas: muy buena, buena, regular, mala, muy mala, ns/nc. La pregunta sobre el futuro dice: Y, ¿cree usted que dentro de un año la situación económica del país será mejor, igual o peor que ahora?. Las respuestas: mejor, igual, peor, ns/nc.

La serie más corta es la del Instituto de Crédito Oficial (datos, metodología), con datos desde septiembre de 2004. Se utiliza para elaborar un indicador de confianza del consumidor. También se aplica mensualmente, a una muestra de 1.000 individuos de 16 años o más, a la que se entrevista por teléfono. Las primeras 400 entrevistas se hacen a individuos que ya contestaron la encuesta seis meses antes. Las 600 restantes completan la muestra. La pregunta sobre la situación actual es: ¿Considera usted que la situación actual de la economía española es mejor o peor que hace seis meses?. A ella se responde, parece: mejor, igual, peor, ns/nc. La pregunta sobre el futuro dice: ¿Considera usted que la situación de la economía española dentro de seis meses será mejor o peor que la actual?. Y se responde: mejor, igual, peor, ns/nc.

Como se ve, las preguntas no son idénticas, aunque tienden a medir, las unas, un juicio sobre la situación actual de la economía española, implícita o explícitamente comparada con la del pasado, y las otras, una expectativa sobre la evolución futura, a un año o a medio año. Las muestras son bastante parecidas en términos de edad, aunque no por su elaboración o por el método de recogida de datos (una es telefónica, las otras dos son presenciales).

Con esas preguntas, las tres organizaciones elaboran sus propios indicadores, generalmente por un procedimiento que, básicamente, implica sumar las respuestas positivas y restando las negativas, ponderando ambos tipos de respuestas según el grado de positividad o negatividad (mucho, poco...), en su caso. La DG ECFIN, por su parte, presenta los datos corregidos de estacionalidad, lo que no ocurre en los otros dos casos.

Como resultado, tenemos tres índices distintos para cada una de las dos medidas (situación actual, situación futura), con medidas no compatibles entre sí, aunque los gráficos de evolución de esas medidas, en un primer (o segundo) vistazo, sugieren que los índices se mueven de manera similar y, por tanto, grosso modo, miden lo mismo.

En los dos gráficos siguientes les ofrezco una comparación de esos índices para el periodo que tienen en común (septiembre de 2004 a enero de 2010), aprovechando que los últimos datos mensuales se han publicado recientemente (los del CIS, hoy; los del ICO, ayer; los de la DG ECFIN hace pocos días). Para poder compararlos mejor, he convertido todos los índices a una misma base, que vale 100 en el mes de septiembre de 2004. Eso no quiere decir que sean perfectamente comparables, pero lo son más que si los tuviéramos con sus valores originales.

Comenzamos por el indicador de la situación actual. Ya saben, hagan click en el gráfico para ampliarlo.


La historia que cuentan los tres indicadores es, básicamente la misma, con alguna variación. La percepción se mantiene en niveles similares hasta, más o menos, junio o julio de 2007. Desde entonces, empeora mucho, hasta niveles mínimos (históricamente, como puede comprobarse con los datos de la DG ECFIN, y como mostré en tiempos), más rápido en la serie del ICO que en las otras dos. Después se estabiliza en niveles muy bajos, antes en el caso del ICO, después en los otros dos, o, en el caso del ICO, vuelve a niveles algo superiores, todavía muy por debajo de los de septiembre de 2004.

La historia también es parecida, con sus variantes, para el caso de las expectativas sobre la situación económica futura.


De nuevo, esas expectativas permanecen más o menos estables durante casi tres años hasta que empiezan a caer, más o menos, hacia junio/julio de 2007. No parece una caída tan pronunciada como la de la percepción de la situación actual, aunque, de hacer caso a la serie de la DG ECFIN, mandó al indicador a mínimos históricos. Tampoco parece tan continuada. En este caso, el odd man out parece la serie del CIS, caminando más acompasadamente entre sí las dos restantes. En cualquier caso, todas reflejan una recuperación de las expectativas a partir de inicios de 2009, más o menos cuando el juicio sobre la situación actual había tocado fondo (o estaba a punto de hacerlo). La gente debió de pensar que a peor era imposible ir...

Esa recuperación se detuvo y los indicadores parecen haberse estabilizado en niveles muy cercanos a los del comienzo del periodo que consideramos aquí.

Ahora les toca a ustedes, lectores, interpretar todo esto. Pueden fijarse, como muchos hacen, en el ruido de uno o dos datos mensuales o adoptar una perspectiva un poco más distanciada. Ya saben cuál prefiero yo.

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1.2.10

La crisis ya se nota (algo) en la emancipación de los hijos

Uno de los efectos esperables de una crisis económica tan profunda como la actual es que los hijos tiendan a abandonar el hogar paterno más tarde. Quizá el factor principal sea la tasa de desempleo juvenil, aunque puede intervenir también la sensación ambiente de que las cosas van mal y, ya se sabe, en tiempos turbulentos mejor no arriesgarse.

En España ya empieza a observarse algo parecido. Con datos de la Encuesta de Población Activa podemos calcular, grosso modo, la tasa de emancipación para varones y mujeres jóvenes en distintas edades. Los emancipados serían todos aquellos individuos representados en la encuesta que no pertenecen a la categoría de hijos o hijas de la persona de referencia del hogar. Si dividimos su número por el total de mujeres/varones de cada tramo de edad, tenemos una tasa de emancipación. Si sube, los jóvenes abandonan antes el nido; si baja, lo contrario. Veamos qué está ocurriendo.

Primero, el caso de los varones. En el gráfico siguiente observamos el comportamiento de la tasa de emancipación de los varones en tres tramos de edad (20 a 24, 25 a 29 y 30 a 34) desde 1987 hasta la actualidad. Como se comprueba, esa tasa cayó en todos los tramos hasta mínimos que se situaron, según la edad, en el año 2000 o en el 2003. Después ascendió, en parte (sólo en parte) como reflejo de la mayor presencia de extranjeros en esas edades. El ascenso fue bastante notable en el tramo de 25 a 29, pues se pasó de mínimos cercanos a 31% a máximos del 47%.



La crisis parece haber detenido ese ascenso o, incluso, haberlo revertido en los tramos de 20 a 24 y de 25 a 29, pero todavía no parece notarse en el de 30 a 34.

En el caso de las mujeres, se observa una trayectoria parecida, aunque con niveles de emancipación superiores.


Igualmente, la crisis parece haber detenido o revertido el ascenso de la emancipación en las mujeres de 20 a 24 y de 25 a 29, pero no está claro que lo haya hecho en el tramo de edad superior.

El ritmo de cambio no hace esperar que se vuelva pronto en los tramos más jóvenes a las tasas mínimas de finales del siglo XX, y el que siga habiendo jóvenes extranjeros en esos tramos de edad hace improbable que se vuelva de nuevo a esas tasas, pero líbreme Dios de hacer predicciones. Ésas sí que las carga el diablo.

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12.1.10

El déficit público del 12% en perspectiva "histórica" (gráficos curiosos LXXXVII)

Esta mañana, Ángel Laborda, director del Gabinete de Coyuntura y Estadística de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), ha afirmado que el déficit público de este año (y el del que viene) se situaría probablemente en el 12% del PIB. Una burrada, vamos, no lo que ha dicho Laborda, sino el tamaño del déficit. Para que sitúen esa "burrada" en una cierta perspectiva histórica, en el siguiente gráfico tienen el déficit público desde el año 1970.



Lo más bajo que "habíamos caído" era, más o menos, hasta el 7% en 1995. Entonces tardamos casi una década en reequilibrar, más o menos, las cuentas públicas. Veremos qué ocurre los próximos años, que serán de crecimiento económico lento.

Para que tengan una información más completa, el siguiente gráfico recoge los gastos y los ingresos de las administraciones públicas en porcentaje del PIB, también desde 1970, aunque sólo hasta 2008.

En el número 213 de Cuadernos de Información Económica durante cuya presentación Laborda ha hecho esas afirmaciones, la estimación del déficit que él mismo (junto con María Jesús Fernández) hacía era del 10,5% del PIB, a partir de unos ingresos públicos del 35,4% y unos gastos del 45,9%. No parece, pues que vayamos a alcanzar los niveles de gasto público del 1993 (49,6%), aunque nunca se sabe...

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6.1.10

Ni-nis españoles en 2009

Ayer, engordando unos centenares de gramos más con un roscón y un chocolate compartido con unos vecinos (acumulando capital social, quiero decir), comentábamos la situación de un supuesto nuevo tipo de joven, el que no trabaja ni estudia, ni se esfuerza por buscar trabajo. Vive con sus padres, que le mantienen y le pagan algunos o muchos lujos, pero no se esfuerza por labrarse un futuro, bien formándose, bien adquiriendo experiencia laboral. Al parecer, les llaman "ni-nis" (ni estudian ni trabajan), y, también al parecer, sería un fenómeno preocupante, creciente y bastante extendido.

Sí que es preocupante. No parece que le beneficie mucho a un país contar con mucha gente así, con ¿parásitos? voluntarios o involuntarios. ¿Es creciente? Ni idea. ¿Está bastante extendido? Esta última pregunta podemos intentar responderla con los datos disponibles, esto es, los de los ficheros de microdatos de la Encuesta de Población Activa (que pueden descargar aquí).

En el cuadro siguiente recojo varias categorías de jóvenes de 16 a 34 años que podríamos considerar "ni-nis".

Por lo pronto, no incluyo a los que en la encuesta son considerados "persona de referencia" o "cónyuge de la persona de referencia", esto es, a los que, en principio, son los que encabezan los hogares. Así pues, me fijo casi exclusivamente en los "hijos de la persona de referencia", aunque, por mor de lo completo, incluyo otras categorías de jóvenes dependientes (como "pareja o cónyuge del hijo de la persona de referencia"), muy minoritarias.

Tampoco incluyo a los parados que ya han trabajado. Puede que ahora estén parados (no trabajen) y no estudien, pero ya han mostrado en la práctica su disposición a trabajar, y puede que estén en el paro coyunturalmente, a pesar de sus esfuerzos para encontrar trabajo.

Entonces, desde el punto de vista del empleo, nos quedarían como posibles integrantes del grupo de los "ni-nis" los inactivos y los parados sin empleo anterior. Los inactivos son los que no están ocupados ni buscan trabajo (es decir, ni siquiera se clasifican como parados). Los parados sin empleo anterior son los que nunca han trabajado pero están buscando trabajo.

Desde el punto de vista de los estudios, habría que tener en cuenta a los que no cursan estudios reglados y/o no cursan estudios no reglados. Como muchas veces pensamos que "estudiar" es cursar estudios reglados, también incluyo a los que sólo siguen una formación no reglada.

En el cuadro se ofrecen distintas combinaciones de dichas categorías (hagan click en él para ampliarlo, pues, si no, no verán nada).





En puridad, los "ni-nis" serían los inactivos que no cursan estudios reglados ni siguen una formación no reglada. Esos serían unos 370.000 ó 380.000 jóvenes de 16 a 34 años en la primera mitad del año (un 3% del total), aunque subirían a unos 620.000 en el tercer trimestre de 2009 (5%).
Yo creo que el dato del tercer trimestre no es bueno, porque la encuesta cubre los meses de julio, agosto y septiembre, en los cuales hay muchos estudiantes que han acabado (o abandonado) sus estudios, pero todavía no están iniciando unos nuevos estudios o buscando trabajo, algo que suelen hacer, más bien en septiembre u octubre. Por eso, a partir de ahora no utilizaré las cifras del tercer trimestre.

Si añadimos los inactivos que sólo siguen una formación no reglada, la cifra de "ni-nis" ascendería a unos 550.000 (4,5%).

Si añadimos los parados sin empleo anterior que no estudian, la cifra subiría a unos 680.000 (5,6%).

Si añadimos los parados sin empleo anterior que sólo siguen una formación no reglada, la cifra subiría a unos 710.000 (6%).

En el cuadro tienen otras combinaciones. Elijan la que más les guste. O, si tienen ganas, propongan una estimación distinta :-)

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24.12.09

Wonkapistas les desea Feliz Navidad

Y, claro, siguiendo con una tradición inveterada, también se la desean mis chicas, que este año han elegido como motivo los muñecos de nieve (uno de ellos esquimal ???).





En serio, que tengan unas fiestas llenas de alegría y que el año próximo llegue todo lo colmado de bienes que nos permita la crisis.

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17.12.09

La crisis como "cura" de la "precariedad" laboral en España

Uno de los efectos curiosos de la profunda crisis en que sigue inmersa nuestra economía es que ha reducido muy notablemente uno de los rasgos negativos que habitualmente se achacan a nuestro mercado de trabajo. Unos lo llaman "precarización", otros simplemente hablan de un exceso de contratados temporales en comparación con los países de nuestro entorno europeo. Como ya apunté en otra anotación, allá por abril de este año, como los temporales están siendo los primeros en pagar el pato de la crisis, ese porcentaje (o esa precarización) está cayendo rápido. Sólo al repasar estos días los datos para mis clases me he dado cuenta de lo rápido que está cayendo. Véamoslo, cómo no, con unos cuantos gráficos (ya saben, hagan click en ellos para verlos en todo su esplendor).

En el primero distinguimos asalariados temporales e indefinidos tanto para el sector privado como para el público. En él podemos observar la enorme magnitud de la reducción del número de contratados temporales en el sector privado en los últimos años. Desde el máximo de 4,8 millones en el tercer trimestre de 2006 se ha pasado a la cifra actual de 3,2 millones. Es decir, se ha reducido en 1,5 millones. Por el contrario, el empleo privado indefinido alcanzó su cima en el segundo trimestre de 2008, con 9,7 millones, cifra que ha caído hasta los 9,3 millones en la actualidad.



Recientemente el empleo público ha seguido una tónica muy distinta al privado, tanto el indefinido (básicamente: funcionarios) como el temporal. Puede decirse que en ambos casos ha seguido creciendo durante la crisis.

Si lo vemos en términos porcentuales (gráfico siguiente), el panorama es más nítido. La temporalidad en el sector privado creció enormemente en los años ochenta, a raíz, sobre todo, de las mayores facilidades para esos contratos que se dieron con una nueva legislación en 1984. Se llegó a un primer máximo del 39,2% en el tercer trimestre de 1992 y a un nuevo máximo del 40,9% en el segundo de 1995, tras la crisis de los noventa, en la que la caída del empleo indefinido fue aún más intensa que la del temporal. Desde entonces, la temporalidad en el sector privado cayó paulatinamente hasta el año 2003 (34%), probablemente a causa de la eliminación en 1994 (si no recuerdo mal) de algunas de las facilidades a la contratación temporal y del establecimiento en 1997 de un nuevo tipo de contratos indefinidos, que comportaban una menor indemnización por despido improcedente, y a los que se llegaba a través de la contratación temporal. El último boom de la construcción, de 2004 a 2006/07 quizá es el responsable de que se recuperase la tasa de temporales en esas fechas, volviendo a niveles del 36% en el tercer trimestre de 2006.



Desde entonces, el desplome ha sido estrepitoso, alcanzándose un mínimo del 25,2% en el segundo trimestre de 2009 y del 25,8% en el tercer trimestre. Lo cual nos retrotrae al año 1988, cuatro años después del inicio del despegue de la temporalidad.

En el sector público la historia ha sido distinta, pues en todo el periodo que consideramos nunca ha caído el porcentaje de temporales. Creció rápido en los ochenta, se mantuvo en la primera mitad de los noventa y volvió a crecer, persistentemente, hasta el año 2005, momento en el que se alcanzó, más o menos, un porcentaje similar al actual, de 26,2%, llamativamente superior al privado.

¿La caída reciente de la temporalidad se debe sólo a lo que ha ocurrido en la construcción? Buena parte sí, pero no sólo. Veamos lo que ha ocurrido en los tres sectores más vinculados al ciclo económico: industria, construcción y servicios, sin distinguir en esta ocasión si se trata de asalariados privados o públicos.

En la industria, el nivel absoluto de caída de temporales e indefinidos es muy parecido, aunque una ruptura en la manera de clasificar a los ocupados por ramas impide un cálculo preciso. Si nos fijamos en lo que ha pasado desde el primer trimestre de 2008, los contratados indefinidos han pasado de 2,3 a 2,0 millones (se pierden 263.000 empleos, un 11%) y los temporales lo han hecho de 645.000 a 367.500 (se pierden 278.000 empleos, un 43%). Obviamente, la caída ha sido mucho más intensa entre los temporales.


En la construcción, la cosa está mucho más clara. Si hace tres años eran claramente más los temporales que los indefinidos, ahora se han vuelto las tornas. Desde el primer trimestre de 2008 los indefinidos han pasado de 1,0 a 0,8 millones (se pierden 222.000 empleos, un 21%), mientras que los temporales han caído desde 1,1 a 0,6 millones (perdiéndose 478.000 empleos, un 43%). La caída ha sido mucho más pronunciada entre los segundos.




Por último, veamos lo que ha ocurrido en el sector servicios. Recordemos que aquí la presencia del sector público es notable. Desde el primer trimestre de 2008, el empleo indefinido ha subido desde los 8,2 hasta los 8,6 millones (se ganan 355.000 empleos) y el temporal ha pasado de 3,0 a 2,8 millones (perdiéndose 204.000 empleos). De nuevo, está muy claro que la peor parte la ha llevado el empleo temporal.




Al final, la caída en el porcentaje de temporales se ha dado en los tres sectores considerados, como se ve en el gráfico siguiente. Por tanto, la reducción de la "precariedad" no se debe sólo a la construcción, aunque sí en bastante medida.


En fin, con que la crisis dure algunos trimestres más, a este paso, acabamos con el problema de la temporalidad en España. No porque los temporales se conviertan e indefinidos, sino porque los expulsamos del mercado... Ya saben, el que no se consuela...

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5.11.09

Tasas de aborto legal por nacionalidades en 2008

El Ministerio de Sanidad ha publicado hoy su informe anual sobre la interrupción voluntaria del embarazo con datos del año 2008. Es el primer año en que incluyen cuadros con la nacionalidad de las mujeres que abortan legalmente en España. Ya contábamos con datos de ese tipo para alguna región (Madrid, por ejemplo), como he comentado alguna vez. Ahora podemos medir, con alguna imprecisión, ese aspecto a escala nacional.

Por lo pronto, conviene recordar algunas cifras. En 2008, se llevaron a cabo 115.812 abortos legales en España. De ellos, 113.780 corresponden a mujeres que residían en territorio español, y 2.032 a mujeres no residentes. Cabe imaginar que entre las no residentes, la inmensa mayoría sean mujeres extranjeras, pero no podemos estar seguro porque de 1.050 de las no residentes no consta la nacionalidad.

De los 113.780 abortos llevados a cabo por mujeres residentes, sabemos que 51.088 correspondían a mujeres españolas, 49.258 a mujeres extranjeras y de 13.434 no consta la nacionalidad. Es decir, de las que consta la nacionalidad, más o menos, la mitad son españolas y la mitad son extranjeras. Obviamente, como sabemos que en España no hay tantas mujeres extranjeras como españolas en edad fértil, eso quiere decir que, como sabíamos, las extranjeras que viven aquí están sobrerrepresentadas entre las que abortan legalmente en España.

Para saberlo, lo mejor es calcular las tasas de aborto por nacionalidad y por edades. He tomado los datos de los abortos de mujeres de 15 a 44 años de mujeres residentes (112.932), que el informe del Ministerio presenta divididos en tramos de edad de cinco años y he calculado las tasas sobre la población a partir de los datos del Padrón municipal a 1 de enero de 2008, puesto que contiene las cifras más aproximadas de mujeres españolas y extranjeras. Los resultados se muestran en el cuadro siguiente, que verán mejor si hacen click sobre él (1).




Como se ve, la tasa de abortos (número de abortos por mil mujeres) para las españolas de 15 a 44 años es de 6 por mil, mientras que la de las extranjeras es de 31,4 por mil, es decir, 5 veces más, una cifra similar a la que calculé en 2005 para la Comunidad de Madrid. La tasa más alta entre las extranjeras la presentan las mujeres procedentes del África Subsahariana (61,8 por mil) y la más baja las de América del Norte (11,5 por mil).

En el gráfico siguiente están representadas las tasas por edades. Quizá se aprecian mejor algunas diferencias (si lo amplían haciendo click, claro).





Estos cálculos son aproximados: nos faltaría por asignar la nacionalidad de las residentes para las que no consta y quizá el porcentaje de mujeres empadronadas varía por región del mundo de procedencia. Sin embargo, a poco que sean mínimamente razonables, nos muestran que la nacionalidad de las mujeres que abortan es un factor fundamental para entender este fenómeno, y, en su caso, para afrontarlo desde la sociedad civil o desde las administraciones públicas. Esto era algo sabido, y de ello he dado cuenta varias veces en el blog, pero tradicionalmente no se ha tenido en cuenta en los análisis del fenómeno en España, que han preferido fijarse en variables como la condición de asalariada de la mujer. Ahora la cosa está clara.
_________
(1) Las agrupaciones por nacionalidades son las que utiliza el Ministerio de Sanidad, que coinciden con las que usa el INE, salvo en el caso de las africanas, que he agrupado yo. En África del Norte he incluido a las mujeres de Marruecos, Argelia, Egipto y Túnez (no se diferenciaba Libia en los datos del INE). El resto de mujeres de África las he incluido en África Subsahariana.


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2.11.09

Problemas económicos y de clase política en las encuestas del CIS, 1985-2009 (gráficos curiosos LXXXVI)

Como saben, el CIS ha hecho públicos hoy los resultados del barómetro correspondiente al mes de octubre de 2009. Al revisarlos y actualizar las series que sigo, me he dado cuenta de que han comenzado a publicar una tabla con los datos de la pregunta por los tres problemas principales de España y que se remonta a 1985. Los que siguen Wonkapistas saben que yo he elaborado series largas sobre algunos de esos problemas, como la inmigración o la vivienda, o, muy recientemente, sobre los problemas relativos a la clase política. Ahora, el CIS nos da el trabajo hecho, y ya no hay que ir consultando los resultados de los barómetros uno por uno para completar las series que nos interesen. Muy amables.

Aprovechando esta nueva herramienta, a continuación les ofrezco unos gráficos que pueden ser interesantes para situar en perspectiva diacrónica algunos de los problemas más relevantes en el momento actual de crisis económica y crisis política.

Primero, un gráfico con los principales problemas económicos.



Como ven, la mención del paro como uno de los tres problemas principales de España fue máxima en parte de los años ochenta y probablemente a principios de los noventa. Cayó claramente desde 1997 hasta finales del año 2000, se mantuvo después y volvió a caer bastante desde comienzos de 2004. Con la nueva crisis, las menciones del paro han crecido con rapidez, hasta situarse en nuevos máximos, inferiores, de todos modos, a los de los años ochenta.

La verdad es que la mención del paro sigue muy de cerca (big finding!) la evolución de la tasa de paro, como pueden comprobar en el siguiente gráfico.


En la última década larga, la mención del paro se ha movido inversamente a la de los problemas de vivienda, que iban ascendiendo al "top 3" de los problemas españoles a medida que caía la tasa de paro y crecían los precios de la vivienda. Y algo parecido ocurre con los problemas de "calidad del empleo", que, creo, suele agrupar cuestiones como las de una excesiva presencia de contratos temporales.

Las menciones de problemas que quedan etiquetados como "de índole económica" también siguen de cerca la evolución de los ciclos económicos. De todos modos, es interesante ver cómo esas menciones están cayendo en los últimos meses, aunque el paro no se reduzca y la crisis no acabe de amainar.

Probablemente, ello se explica porque otros problemas, no económicos, están ascendiendo al "top 3". Quizá los que afectan a la clase política, como ocurrió en 1994/1995 y está ocurriendo ahora.



He mantenido la escala 0 a 100 del eje de ordenadas para que puedan apreciar de un vistazo que las menciones de problemas de la clase política, tal como las ha codificado y unificado en tres series el CIS, palidecen ante las menciones de problemas económicos. Con todo, se observa relativamente bien la evolución: niveles máximos en la crisis política de 1993/1995, sobre todo en lo tocante a la corrupción, niveles relativamente bajos después, hasta el alza de los últimos meses, y el aumento bastante claro en el último barómetro de las menciones a la corrupción, que han pasado del 1,4 al 5,1%. Dado el panorama de escándalos de corrupción que afectan a los principales partidos, no sería de extrañar que esa cifra siguiera ascendiendo en los próximos meses.
En fin, que los del CIS se han portado. Ahora sólo falta que nos den pistas de cómo hacen la cocina de estimación de voto ;-)

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27.10.09

"De la extrapolación de la disfunción", o "esta muestra no es representativa"

Como sabrán, la farmacéutica Lilly y la Asociación para la Investigación de Disfunciones Sexuales en Atención Primaria (AIDS-AP) han hecho público un estudio sobre vida sexual y dolencias sexuales de los varones españoles. En la nota de prensa (no he encontrado el estudio en la web), se refieren todo el tiempo a los hombres españoles, al presentar los resultados, como si la encuesta en que está basada el estudio fuera representativa de los varones españoles, de los de 18 a 95 años, en este caso. Uno de los datos más difundidos por los periódicos es el del 42% "de los hombres españoles" que padece de disfunción eréctil.

En la nota de prensa no se nos dice mucho más acerca de cómo se obtiene la muestra. Se menciona ese criterio, que han participado 720 centros por toda España y que se han seleccionado a varones de 18 a 95 años. No se nos dice, por ejemplo, cuándo ha tenido lugar el trabajo de campo. Sí se comenta que el 58% tenía 50 años o más.

En realidad, la encuesta no puede ser representativa. La muestra se obtiene de los varones que acuden a una consulta de atención primaria por cualquier motivo, pero no todos los varones acuden al médico de atención primaria con la misma frecuencia. Por ejemplo, se va más al médico a medida que aumenta la edad, como puede comprobarse fácilmente con los datos de la última Encuesta Nacional de Salud, del INE, correspondiente a 2006. Entonces, había acudido a una consulta médica en las últimas cuatro semanas el 61% de los varones de 75 años o más, pero sólo el 22% de los de 18 a 24. Además, independientemente de la edad, los que estén más sanos irán menos al médico que los que estén más pachuchos.

A pesar de los pocos datos que ofrecen, bastan dos de ellos para darnos cuenta de que la muestra no es representativa.

Por una parte, si lo fuera, el porcentaje de individuos de 50 años o más sería del 38%, tal como puede calcularse con los datos de estimaciones de la población actual (a 1 de enero de 2009) del INE, y no del 58% como afirman. Como cabía esperar, teniendo en cuenta las pautas de asistencia al médico por edades, su muestra es demasiado "vieja".

Por otra parte, probablemente por esa misma razón (la de una edad media demasiado elevada) o por la razón de que los que más acuden son los menos sanos, otro dato también sugiere que la muestra no es representativa. Dicen en la nota de prensa que un 39% padecía hipertensión arterial. Sin embargo, en la Encuesta Nacional de Salud (ENS) ya citada, de hace tres años, los varones (de 16 años o más) que declaraban tener hipertensión arterial eran el 17% o el 19%, según el indicador que se use. Muchos menos, en cualquier caso.(1)

Tomen este estudio (bueno, esta nota de prensa) como ejemplo de lo problemático de extrapolar al conjunto de la población los datos obtenidos del público que acude al médico, sobre todo para estudiar comportamientos o características, en este caso, enfermedades claramente asociadas a la frecuencia de asistencia a las consultas médicas.

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(1) También dicen que a un 22% de los encuestados les achaca "la enfermedad de la próstata". Con la ENS sabemos que dicen tener problemas de próstata diagnosticados por un médico el 7% de los varones de 16 años o más, esto es, un tercio. Diabetes tendría un 16% del estudio de Lilly, frente a un 6% en la ENS. Y un 37% tendría el colesterol alto, por un 15% en la ENS.