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6.4.06

Feminización y sexualización del SIDA: pues no

Ayer se presentaron los datos sobre diagnósticos de SIDA en España en 2005 (disponibles aquí). Las noticias son, en general, buenas: el número de casos sigue bajando (y, con seguridad, también lo hace la tasa sobre población). Sin embargo, nuestros políticos no pueden privarse de interpretarlos, seguramente según sus propias agendas. Ayer la interpretación le correspondió a Lourdes Chamorro, secretaria del Plan Nacional contra el SIDA. Según lo cuenta el ABC, hizo estas declaraciones:

El último balance del Ministerio de Sanidad no ofrece ningún cambio llamativo, «pero confirma las tendencias de los últimos años. La epidemia se sexualiza y empieza a estar cada vez más presente en la mujer», según explicó Lourdes Chamorro, secretaria del Plan Nacional contra el Sida.
Y, más adelante:

«Este dato demuestra que la epidemia aún es masculina en España, aunque la presencia de la mujer empieza a notarse a medida que aumentan las infecciones por contacto heterosexual», señaló Chamorro.

Veamos. Primero, la "feminización" de la epidemia. En el gráfico siguiente (click para ampliar) se observa cómo la epidemia es abrumadoramente masculina (no "aún masculina", como dice nuestra política), aunque se observa una suavísima tendencia a que aumente el porcentaje de mujeres entre los nuevos casos diagnosticados cada año.


De ahí a hablar de "feminización" de la epidemia (al menos así lo dice el periodista) o de que empieza a estar más presente en la mujer va un trecho larguísimo. En el gráfico siguiente se ve que el número de casos en mujeres no aumenta, sino que disminuye, poco a poco, eso sí. Y, probablemente, disminuye más claramente teniendo en cuenta que la población (también la de mujeres) ha aumentado mucho en estos últimos años.



Segundo, la "sexualización" de la epidemia. Aquí los porcentajes son mucho más claros. En España, el SIDA nunca ha sido mayoritariamente asunto de homosexuales, sino, más bien, de heroinómanos (usuarios de drogas por vía parenteral, UDVP en las estadísticas). Desde hace varios lustros, está creciendo claramente el porcentaje de contagios por transmisión homo/bisexual y heterosexual.


Pero sólo crecen los porcentajes de "vías sexuales". No así los números absolutos, que, de nuevo, llevan años cayendo o muy estables. Y, seguramente, caen, con cierta claridad, en tasa sobre la población, pero ahora no tengo tiempo de calcular esas tasas.



Por último, me gustaría proponerles una interpretación (parcial) de por qué los casos en mujeres y por vía sexual no están cayendo más rápidamente. Los que me leen ya saben que si se trata de estadísticas de la segunda mitad de los noventa y primeros años del siglo XXI, mi hipótesis es casi siempre la misma: la influencia del factor inmigración. En el informe del Instituto Carlos III también se resalta este factor, así:
Hasta 1997 la proporción de casos de sida en personas con un país de origen distinto de España se mantuvo por debajo del 3%. A partir de 1998 se inició una tendencia ascendente, alcanzando el 16,5% de los diagnósticos de sida de 2005. El 77,3% de estos casos son personas procedentes de países en desarrollo, principalmente de África y Latinoamérica.
Lo más probable es que las vías de transmisión más frecuentes entre latinoamericanos y africanos (sobre todo subsaharianos) sean las sexuales, en mucha mayor medida que entre los españoles. Así lo confirma la encuesta sobre VIH que se aplica en hospitales españoles desde hace varios años (fuente aquí):

La categoría de transmisión más frecuente [entre los pacientes de origen diferente a España] son las prácticas heterosexuales, correspondiendo al 54,8% de los casos en 2004. Le siguieron las prácticas homo/bisexuales (24,2%) y el consumo de drogas por vía parenteral (12,9%).
Es decir: cae el número de españoles que cada año son diagnosticados de SIDA, pero al crecer (de unos 150 en 1997 a unos 310 en 2005) el número de extranjeros, lo lógico es que las causas de SIDA mayoritarias entre estos últimos se hagan más frecuentes o no caigan tanto como las más frecuentes entre los españoles. Además, según esa misma encuesta hospitalaria, entre los pacientes extranjeros, la proporción de mujeres es superior a la existente entre los pacientes españoles.

De manera que, en una parte, las supuestas "feminización" y "sexualización" se quedan en poco y, si acaso, más bien, en "extranjerización". Lo interesante es que en la nota de prensa del Ministerio de Sanidad sí que se enfatiza más esa "extranjerización" y se saca la conclusión obvia de que el tipo de políticas de prevención y cura tendrá que tener en cuenta este dato.

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