WonkaPistas

3.9.07

La campaña contra el consumo de alcohol en adolescentes

El Ministerio de Sanidad y Consumo ha enviado a nuestras casas un folleto dirigido a padres en el que se advierte de los riesgos del consumo de alcohol por parte de los adolescentes, llamando a esos padres a que estén alerta e informados sobre esta cuestión. No sé si será necesaria una campaña así, aunque puede que haya padres que ni estén alerta ni estén informados.

En cualquier caso, lo que me llama la atención de este folleto son dos cosas. Por una parte, para ofrecer información sobre el alcance del consumo de alcohol entre adolescentes, se usan datos de la encuesta a estudiantes de enseñanzas secundarias sobre consumo de drogas, cuya ola de 2004 resulta algo problemática. Con esa encuesta se observa un aumento brusco del consumo de alcohol entre 2002 y 2004, mientras que desde 1994 a 2002 lo que se observa es una pauta de estabilidad a la baja en el consumo.

Los autores del informe de la encuesta así lo advierten. En la página 59 señalan uno de los problemas de la encuesta (mis negritas):

La subrepresentación de los estudiantes de 18 años en la muestra. Esto se debe a que en las encuestas de 1994-2002 la recogida de información se realizó en el primer trimestre del curso académico (meses de noviembre y diciembre), con lo que una parte importante de la población que cumpliría los 18 años durante el curso se incluyó en el grupo de 17 años. Por otra parte, la encuesta de 2004 se realizó en los meses de mayo y junio, y no pudo realizarse en los estudiantes de segundo de bachillerato, ya que estaban en casa preparando los exámenes de acceso a la universidad. La variación de la distribución de la muestra por edad entre las distintas encuestas puede sesgar de forma importante la estimación de las tendencias, por lo que es recomendable controlar el efecto de esta variable.

Y, más adelante (pp. 75-76) (mis negritas):

Por lo que respecta a las tendencias del consumo de bebidas alcohólicas entre 1994 y 2004, se observa que los indicadores de prevalencia de consumo alguna vez en la vida, en los últimos 12 meses y los últimos 30 días descendieron lentamente en el período 1994-2002, y volvieron a aumentar bruscamente en 2002-2004, aunque sin llegar a alcanzar los niveles de 1994. El aumento de 2002-2004 se debió sobre todo al comportamiento del grupo 14-16 años, por lo que puede tener que ver con el cambio de fecha de realización del trabajo de campo de otoño a primavera.

Y en la misma página 76:


De hecho, centrándonos en los 30 días previos a la encuesta, la prevalencia de borracheras pasó de 20,7% en 1994 a 24,4% en 2002 y 34,8% en 2004, y la prevalencia de consumo de riesgo de 8,6% en 1996 a 8,7% en 2002 y 12,3% en 2004. No es fácil de explicar ni es habitual un aumento tan brusco, por lo que habrá que esperar a ver si se consolida. En este sentido, el cambio del período en que se realizó el trabajo de campo (otoño en 1994-2002 y primavera en 2004) podría contribuir a explicar las diferencias.


Es decir, en la práctica, no podemos decir casi nada en cuanto a la evolución de los datos entre 2002 y 2004, pues las muestras no son comparables. Sin embargo, el Ministerio no duda en utilizar esta afirmación:

Entre los menores es cada vez más frecuente emborracharse todos los fines de semana.
Afirmación que tiene dos problemas. El primero, que en la encuesta a la que se refiere el Ministerio no se pregunta por borracheras todos los fines de semana, sino si el encuestado se ha emborrachado alguna vez en el último mes, que no es lo mismo. El segundo, quizá más serio, es que el dato de 2004 es el único que permite sostener que aumentan claramente las borracheras, pero hemos visto que es un dato dudoso y no comparable con los anteriores. Habrá que esperar a la próxima encuesta escolar sobre uso de drogas, aunque, como tenga tantos problemas metodológicos como la de 2004, a lo mejor nos quedamos sin aclararnos.

La otra cosa que me ha llamado la atención tiene una dimensión, digámoslo así, antropológica o psicológica. Después de contarnos en el folleto los daños que provoca el consumo de alcohol, especialmente en la adolescencia, la conclusión del Ministerio es:

Entre los adolescentes, no se puede hablar de consumo responsable. A estas edades, la única conducta responsable es no beber alcohol.

A ver, vamos a cambiar un poco el contenido de la frase a ver cómo suena:

Entre los adolescentes, no se puede hablar de sexo responsable. A estas edades, la única conducta responsable es no tener relaciones sexuales plenas.

Suena raro, ¿verdad? Pero podría hacerse un argumento parecido al que hacen nuestras autoridades sanitarias respecto del alcohol. ¿O es que los adolescentes pueden ser responsables en unas cosas y no en otras? ¿Esperamos de ellos que sepan usar el preservativo a su debido momento, y por eso insistimos con campañas al respecto, pero no nos sentimos capaces de educarlos para que el consumo de alcohol sea moderado? ¿O es que siempre los adolescentes, los que lo hacen, se han puesto hasta arriba de calimocho y minis de cerveza cada fin de semana como ahora? Por cierto, hay que recordar que una parte de los encuestados tienen 18 años, de manera que, por mucho argumento sobre la adolescencia que queramos hacer, a todos los efectos son mayores de edad.

Quizá piensen que cualquier consumo de alcohol a esas edades es dañino, pero no creo que haya evidencia científica sólida al respecto. De hecho, aunque aducen parte de esa evidencia científica, me da la impresión de que les falta considerar con más atención un elemento: la relación del daño producido con la dosis del "veneno" (1). Pero, claro, si hablamos con detenimiento de dosis, entonces, cabe la posibilidad de que consumos moderados no sean dañinos y, además, quizá nos enteremos de que el riesgo extra por consumir determinadas dosis de alcohol tampoco es tan grande. Mejor hurtar estas informaciones a los padres, no vaya a ser que empiecen a pensar y a tomar decisiones por su cuenta.

Es cierto que en niños y adolescentes no cabe esperar los mismos niveles de responsabilidad que en los adultos--bueno, tampoco en todos los adultos cabe esperar los mismos niveles, pero hacemos como que sí. Pero de ahí a pensar que su capacidad de responsabilidad en el consumo de alcohol es cero va un trecho muy largo. ¿O no? Por otro lado, da la impresión de que esa responsabilidad se adquiere, de golpe, a los dieciocho años, como si los chicos maduraran de golpe. ¿No será más lógico imaginar un proceso paulatino de maduración, también en el uso responsable de este producto? ¿No nos convendrá reflexionar sobre las condiciones sociales en las que es más probable que se produzca esa maduración y ese consumo responsable? ¿O es que es mejor tomar las condiciones actuales como dadas? No hablo de embarcarnos en un programa de ingeniería social, sino de entender los fenómenos, por si de ese entendimiento surgen políticas públicas más sensatas. Vamos, creo yo.



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(1) El único caso en que sugieren la importancia de la dosis es éste: "El consumo de bebidas alcohólicas perjudica el desarrollo cerebral de los adolescentes y puede ocasionarles problemas de memoria y aprendizaje. Estos problemas están provocados directamente por el alcohol que contienen todas las bebidas alcohólicas y pueden presentarse sobre todo cuando se consume de forma intensa".

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3 Comments:

  • Partamos de la base de que una gran cantidad de chavales van a beber pese a la negativa de sus padres. Sus primeros contactos con el alcohol serán con gente con más o menos la misma poca experiencia que ellos, con bebidas de calidad dudosa. En estas condiciones, aprender a beber con cabeza es complicado. Probablemente, mejor iría si la aproximación al alcohol fuera dentro del hogar.

    By Blogger Topo Universitario, at 9/03/2007 4:20 p. m.  

  • Wonka, has dado en el clavo con la comparación entre alcohol y sexo .... y lo que dice Topo (aprender a beber en casa) es lo que ocurría antes (y unos aprendían y otros no).

    De toda esa campaña yo me he quedado con el asunto que apunta en algunos anuncios a que los padres piensen que no son siempre otros los que beben, que piensen que sus hijos también beben. Son los demás, el grupo, los amigos los malos, los hijos de cada uno son una maravilla que (¿por qué será?) se dejan influir en sus malos hábitos. Vamos que la palabra responsabilidad personal les suena a extraterrestre. Salvatierra de Barros

    By Anonymous Anónimo, at 9/04/2007 11:09 p. m.  

  • Efectivamente, la comparación alcohol/sexo es muy reveladora. Ahora es "progresista" ser puritano con el alcohol y permisivo con el sexo. Durante mucho tiempo ha sido al revés, y tampoco nos iba tan mal: había menos embarazos no deseados y seguramente menos alcoholismo...

    By Anonymous Pseudópodo, at 9/05/2007 2:55 p. m.  

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