WonkaPistas

5.4.07

El mito de los tres primeros años

Este trabajo de Sara Mead (Million dollar babies: why infants can't be hardwired for success, pdf; via Joanne Jacobs) es un buen recordatorio de que, realmente, lo más probable es que no sea cierta la idea de que hay una ventana de oportunidad para el aprendizaje que se cierre al cumplir los tres años, de modo que si no aprovechamos ese periodo para estimular las capacidades cognitivas de los niños, más adelante no haya mucho que hacer. Simplemente, no hay evidencia empírica que confirme esa "ventana de oportunidad" y sí la hay de lo contrario, es decir, de que el "hardwiring" del cerebro prosigue después y de que, con los programas e instituciones adecuadas, puede, por ejemplo, recortarse la distancia de rendimiento escolar que separa a los hijos de clases menos favorecidas de los hijos de clases más favorecidas, como recuerda Mead.

El título de esta anotación está tomado del libro de quien más se caracterizó, en su momento, por negar la idea de la venta de los 0 a 3 años, John T. Bruer, quien, como Mead, advirtió de las consecuencias perniciosas que pueden derivarse de esa errónea creencia, tanto para las políticas educativas como para las decisiones educativas de las familias. Su libro se publicó hace unos años en castellano. Su primer capítulo, en inglés, puede leerse aquí.

Una de las principales consecuencias es que tendamos a pensar que, puesto que a los tres años quedan fijadas las predisposiciones y capacidades para aprender, tendamos a justificar por ello el fracaso de las instituciones escolares en desarrollar el potencial de aprendizaje y conocimiento de niños y adolescentes. Como apunta Mead,

Overselling the importance of the first three years also has serious implications for education policy. The key debate of the accountability era is whether or not it is reasonable to expect schools to close the large achievement gaps that currently exist between poor and affluent students and between white and black or Hispanic students. But if, as the supporters for zero to three contend, the brain becomes hardwired in the first three years of life, then schools shouldn’t be responsible for closing achievement gaps: Learning abilities are set in a child’s brain before they enter kindergarten, and little can be done to alter them. As Richard Rothstein writes in his book Class and Schools, which argues that public schools cannot close achievement gaps, “Most of the social class difference in average academic potential exists by the time children are
three years old.”

Otra es que podríamos estar gastando en otras necesidades los buenos dólares o euros que cuestan los CDs del programa "Baby Einstein" de turno, o los CDs de música de Beethoven o Mozart para bebés y otros infantes.

La misma idea de adelantar todavía más la escolarización de los niños, tan cara a nuestros gobernantes a lo ancho de todo el espectro político, también sería, en parte, deudora de una creencia como la que comentamos. Más que generalizar la escolarización a los dos o tres años de edad (o, ejem, al año), tendría, según lo que argumenta Mead, centrar los esfuerzos en los niños más necesitados, con una enseñanza preescolar de mucha calidad. Quizá así podría reducirse más la distancia entre clases o entre "etnias".

Por último, como ocurre con el libro de Judith Rich Harris, El mito de la educación, que ya comenté hace tiempo, desmontar esa creencia errónea liberaría a los padres de uno más de los sentimientos de culpa con los que se han ido cargando en las últimas décadas, el de no estar ofreciendo un ambiente lo suficientemente enriquecedor a sus hijos bebés. Seguramente, no esté de más que lo procuren, pero, en fin, que a sus hijos no les va en ello la vida, o el acceso a la Universidad.

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4 Comments:

  • muy buen artículo, gracias!

    la tesis esta de que hay cosas que no se aprenden después de los tres y no sé qué historia acerca de la formación de las conexiones nerviosas cerebrales sirve en Alemania para oponerse a que haya salas cunas o guarderías infantiles antes de los tres años...

    de manera que, la misma tesis que sirve, en otras latitudes para favorecer la temprana ewscolarización, se usa en Alemania, para denostarla...

    By Blogger Marta Salazar, at 4/06/2007 9:48 p. m.  

  • Lo importante no es que aprendan matemáticas o música. Lo importante es que los padres les den un ambiente acogedor y el amor que merecen. Y para eso sí son fundamentales los tres primeros años. En ello sí que les va la vida, aunque no precisamente la profesional, sino la parte más importante, la emocional. Para aprender a tocar el piano o a montar en bicicleta tendrán tiempo de sobra.

    Escolarizar a los niños demasiado pronto es contraproducente. Los niños tienen que estar con sus padres al principio; luego ya pueden empezar a socializar.

    Por lo demás, el ser humano es tan maravilloso que incluso después puede superar las carencias de los primeros años de su vida. Pero es costoso y muy doloroso.

    A.B.

    By Anonymous Anónimo, at 4/09/2007 5:03 p. m.  

  • Anónimo, no creo que escolarizar a los niños "demasiado pronto" sea perjudicial. Mi hijo va a la guardería desde los 11 meses de edad y le ha servido para socializar con otros niños de su edad y con adultos ajenos a la familia. No tiene hermanos ni primos, por lo que la guardería era la mejor opción para que tuviera contacto con otros niños. Eso no quita que pase muchas horas conmigo jugando y tambiñen aprendiendo. Con sólo dos años está empezando a hablar y entender el castellano y el inglés y a leer el catalán!

    By Blogger Lau, at 4/16/2007 1:33 p. m.  

  • Seguramente estés en lo cierto, Lau. No pretendo impartir cátedra, aunque a veces lo parezca.

    Además das en el clavo; lo fundamental a la hora de evaluar la escolarización no es el niño que aprenda a sumar, sino que esté con otros niños.

    A.B.

    By Anonymous Anónimo, at 4/20/2007 2:34 p. m.  

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