WonkaPistas

4.8.09

Varias maneras de medir el paro en España

Recientemente, cuando aparecen nuevas cifras sobre el desempleo en España, como hoy, suelen confrontarse diversas medidas de dicho fenómeno, generalmente a beneficio del argumento que quien las maneja quiere hacer. Publicadas en España hay al menos tres.

1. Las cifras de paro que mide la Encuesta de Población Activa (EPA).

2. Las cifras de paro registrado elaboradas por el Servicio Público de Empleo Estatal (SPEE), del Ministerio de Trabajo.

3. Las cifras de Demandantes de Empleo No Ocupados (DENOS), que también publica el susodicho Servicio Público de Empleo Estatal.

Según la EPA en su versión actual,

Se considerarán paradas a todas las personas de 16 o más años que reúnan simultáneamente las siguientes condiciones:

-sin trabajo, es decir, que no hayan tenido un empleo por cuenta ajena ni por cuenta propia durante la semana de referencia.

-en busca de trabajo, es decir, que hayan tomado medidas concretas para buscar un trabajo por cuenta ajena o hayan hecho gestiones para establecerse por su cuenta durante el mes precedente.

-disponibles para trabajar, es decir, en condiciones de comenzar a hacerlo en un plazo de dos semanas a partir del domingo de la semana de referencia.

También se consideran paradas las personas de 16 o más años que durante la semana de referencia han estado sin trabajo, disponibles para trabajar y que no buscan empleo porque ya han encontrado uno al que se incorporarán dentro de los tres meses posteriores a la semana de referencia. Por lo tanto, en este caso no se exige el criterio de búsqueda efectiva de empleo.

Las personas ausentes del trabajo a consecuencia de una suspensión por regulación que no sean consideradas ocupadas, esto es aquellas cuyo empleador les paga menos del 50 por ciento de su sueldo y que van a reincorporarse a su empleo después de pasados tres meses, son paradas si han buscado trabajo y están disponibles para desempeñarlo.

Para el SPEE, el concepto principal es el de demandante de empleo:


Demandantes son los trabajadores que se inscriben en los servicios públicos de empleo para la búsqueda de un empleo o mejorar el que ya poseen (intermediación laboral), para recibir otros servicios ajenos al empleo (orientación para el autoempleo, formación ocupacional,….) o por la obligatoriedad de inscribirse para percibir una prestación contributiva o un subsidio.

Obviamente, no todos los demandantes de empleo son parados. Para obtener la cifra de paro registrado hay que detraer al número de demandantes las cifras que representan determinados colectivos.

Los demandantes de empleo con disponibilidad limitada. Esta categoría parece incluir, primero, a los demandantes que no tienen disponibilidad para trabajar (solicitan servicios ajenos al empleo, solicitan autoempleo, demandantes con demanda suspendida sin intermediación), segundo, a los que tienen una baja disponibilidad (demandas suspendidas con intermediación, jubilados, pensionistas), y, tercero, a los demandan empleos específicos (de trabajo sólo a domicilio, de teletrabajo, de trabajo únicamente en el extranjero, emigrantes con voluntad de regreso, de trabajo sólo fuera de su comunidad de residencia...).

Los demandantes de empleo ocupados. Esta categoría agrupa a distintos colectivos de trabajadores que tienen trabajo pero demandan un empleo: perceptores de prestaciones adscritos en trabajos de colaboración social, trabajadores con expedientes de regulación de empleo, trabajadores fijos discontinuos, y afiliados a la Seguridad Social en los regímenes generales o autónomos.

Otros demandantes de empleo no ocupados. Están, por una parte, los trabajadores eventuales agrarios subsidiados (o TEASS) y, por otra, una mezcolanza que incluye: los que piden un trabajo que dure menos de tres meses (empleo coyuntural), los que demandan una jornada inferior a 20 horas semanales (a tiempo parcial), los estudiantes menores de 25 años o que demandan primer empleo si tienen más de 25 años, y los demandantes de servicios previos al empleo.


Los demandantes de empleo no recogidos en las agrupaciones anteriores representan el paro registrado. La suma de demandantes con disponibilidad limitada y los otros demandantes de empleo no ocupados es la categoría de DENOS.

Como saben, los datos de la EPA son trimestrales, mientras que los de paro registrado y DENOS se publican cada mes. Para compararlos, he usado medias trimestrales para las dos últimas medidas.


Vean en el gráfico siguiente los datos desde 1996 (año en que comienza la serie homogénea de paro registrado) hasta el segundo trimestre de 2009. Tengan en cuenta que en la serie de EPA hay dos rupturas significativas, una en 2001 y otra en 2005. Y tengan en cuenta, también, que una parte de los datos de DENOS (2001 hasta abril de 2005, creo) son reestimaciones efectuadas a posteriori. Ya saben, hagan click en el gráfico para ampliarlo.





Como se ve, las tres medidas siguen una evolución parecida, pero no idéntica. El paro EPA comienza siendo claramente superior al paro registrado, hasta que cambia el criterio EPA en 2001 y se sitúan ambos en niveles muy parecidos. Con el nuevo cambio de crierio EPA en 2005, las cifras de paro EPA son inferiores a las de paro registrado, salvo con la crisis actual, en la que, sin cambio de criterio alguno, el paro EPA vuelve a ser claramente superior al registrado. No pregunten por qué.

Por su parte, la cifra de DENOS es casi paralela a la de paro registrado, aunque, obviamente, como incluye más colectivos, es superior, en unas 400.000 personas en los años en que coinciden ambas series. En el último trimestre (2º de 2009), la cifra de paro EPA (4.137.500) es más parecida a la de DENOS (4.073.620) que a la de paro registrado (3.609.969), pero parece ser mera coincidencia, pues en trimestres anteriores ocurría lo contrario.

El dato internacionalmente comparable es, como saben, el de la EPA, aun con los cambios de criterio que hemos visto. Los otros dos nos dan una pista algo más coyuntural (mensual). El panorama que dibujan los tres es, en trazo no muy fino, similar, aunque hay cambios bruscos en la relación entre EPA y los otros dos que habrán de explicar los especialistas en mercado de trabajo español.

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15.7.09

Razones de la llegada de los inmigrantes a España

El INE acaba de publicar una información bastante interesante sobre los inmigrantes en España, obtenida a partir de la Encuesta de Población Activa. Se trata de la correspondiente al módulo "situación de los inmigrantes y de sus hijos en relación con el mercado laboral", con datos de 2008. Échenle un vistazo, tiene bastante que ver.

Lo que más me ha llamado la atención ha sido la pregunta sobre la razón principal por la que los entrevistados (personas de 16 a 74 años) han llegado a España. Reagrupando grupos de nacionalidades y razones (pues algunos son muy poco numerosos), el patrón de razones principales de los extranjeros, por sexos y nacionalidad, es el que muestran los dos gráficos siguientes.

Veamos primero el caso de los varones (hagan click en el gráfico para ampliarlo).


Como pueden observar (si amplían el gráfico), la razón principal más aducida, independientemente de la nacionalidad (del grupo de nacionalidades, más bien) es el venir a trabajar, sin tener empleo previamente, algo que menciona el 54% de los extranjeros. Son relativamente pocos los que dicen haber venido a trabajar contando previamente con un empleo en España (o les ha trasladado su empresa), un 13%. Lo que quiere decir que, de los que vienen a trabajar, cerca de un 80% vino sin contrato de trabajo y luego, probablemente, encontró trabajo . Nada que nos sorprenda.

Sí llama la atención que la razón de venir a trabajar sin empleo previo en España la mencionen más los varones del "resto del mundo" (69%). En realidad, la inmensa mayoría de ellos son marroquíes y, menos, subsaharianos, aunque habrá algunos asiáticos. Lógicamente, son los que menos mencionan las razones, digamos, de reagrupación familiar (11%, frente a un 19% del total de varones extranjeros de las edades que comentamos).

Veamos ahora el caso de las mujeres (de nuevo, hagan click para ampliar).

Lo primero que salta a la vista si comparamos el segundo gráfico con el primero es que las mujeres mencionan menos las razones ligadas a la búsqueda de trabajo (43 vs 66% para los varones) y más las de reagrupación familiar o formación de familias (41 vs 19% para los varones). Nada que extrañe, tampoco, aunque las diferencias no son abismales.

Tan sólo lo son, relativamente, para una agrupación de nacionalidades, las del "resto del mundo" (recuerden, sobre todo, marroquíes, subsaharianos y algunos asiáticos). Son pocas las mujeres que vienen por trabajo (28%) y muchas las que vienen por razones familiares (64%). De nuevo, nada que no sospechásemos, pero siempre viene bien la confirmación empírica :-)

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26.4.09

Los temporales son los primeros en perder el empleo

En contra de lo que dicen algunos, el gran aumento del paro y, claro, la caída de la ocupación en el primer trimestre de 2009 no son prueba de que el despido no sea caro. Sin entrar en si lo es o no lo es, lo cierto es que muchos trabajadores pueden perder su empleo sin ser despedidos, o, al menos, no en sentido estricto. Me refiero, ya lo saben, a los contratados temporales. Basta con que se cumpla la duración del contrato o el fin para el que los contrataron (caso de los contratos por obra o servicio). No hace falta despedirlos. El "finiquito" en estos casos, es bastante reducido. Por eso, porque "despedirlos" (es decir, no renovar los contratos) es muy fácil y por otras razones, es más probable que sean los primeros en quedarse sin trabajo. Esto se sabe. Y los datos parecen confirmarlo.


Como se ve en el gráfico, el ritmo de caída de la ocupación es muy distinto según la situación profesional del ocupado. Entre los asalariados del sector público, de hecho, no hay caída en el primer trimestre de 2009 (en comparación con el primero de 2008). Los que tienen una relación laboral indefinida en el sector público (funcionarios en su inmensa mayoría) crecen un 7% y los temporales en ese sector un 0,8%. En el sector privado pintan bastos, pero no tanto para los contratados indefinidos (esos a los que sí hay que despedir cuando no se puede / quiere contar con sus servicios), cuyo número cae un 0,8%, como para los que trabajan por su cuenta (-9,3%) y, especialmente, para los contratados temporales, cuyo número cae nada menos que un 24,2%. De hecho, lleva cayendo desde el primer trimestre de 2007.

En buena medida, la caída mucho más acusada de la contratación temporal se debe a que buena parte de la "destrucción" de empleo ha tenido lugar en el sector de la construcción, en el que abundan los asalariados con contratos de duración determinada (de obra, por ejemplo). Pero en casi todos los demás sectores también son las cifras de temporales las que peor evolución reflejan. Véanlo.

Variación interanual en el número de asalariados entre el primer trimestre de 2008 y el primero de 2009, por rama de actividad

Total asalariados Temporales Indefinidos Evolución del empleo temporal en comparación con el indefinido
Total -5,8 -20,6 0,6 -
A Agricultura, ganadería...
3,3 6,3 -1,3 +
B Industrias extractivas -12,4 1,4 -14,7 +
C Industria manufacturera -13,8 -35,0 -7,7 -
D Suministro de energía eléctrica... 12,7 17,7 11,6 +
E Suministro de agua, saneamiento... 15,6 -29,5 27,9 -
F Construcción -29,9 -44,7 -14,3 -
G Comercio...; reparación vehículos
-5,9 -26,2 0,6 -
H Transporte y almacenamiento -0,6 -20,3 4,9 -
I Hostelería -1,9 -11,1 3,5 -
J Información y comunicaciones 2,3 -13,7 6,5 -
K Actividades financieras... -5,8 -25,4 -3,2 -
L Actividades inmobiliarias -15,1 -23,6 -13,4 -
M Actividades profes., científicas... -0,4 -21,7 6,1 -
N Actividades admvas. y serv. aux. -1,7 -15,8 4,3 -
O Administración pública, defensa...
9,4 10,0 9,2 +
P Educación 3,1 -1,3 4,8 -
Q Act. sanitarias y servicios sociales 8,8 0,4 12,6 -
R Act. artísticas, recreativas... 4,3 -1,6 7,8 -
S Otros servicios -3,2 -14,5 1,1 -
T Personal doméstico
-5,2 -15,8 1,1 -
Fuente: elaboración propia con datos de la EPA.

Tan sólo en la agricultura, un sector menos vinculado al ciclo económico, las industrias extractivas, el suministro de energía (ambos con muy pocos trabajadores, por lo que las variaciones probablemente no sean estadísticamente significativas) y en la administración pública, la evolución del empleo temporal es mejor que la del empleo indefinido.

Eso sí, la tasa de temporalidad del empleo asalariado en España cae a marchas forzadas, del 30% en el primer trimestre de 2008 al 25% en el primero de 2009. El que no se consuela...

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25.4.09

Empleo y paro en el primer trimestre de 2009 (gráficos de contexto)

Ayer se publicaron los datos de la Encuesta de Población Activa correspondientes al primer trimestre de 2009. Como saben, los resultados, en términos de empleo y de paro, son bastante desalentadores.  Aprovecho esta anotación para actualizar mis gráficos de empleo y paro EPA, de modo que sigan teniendo ustedes una perspectiva histórica de lo que está ocurriendo. No son tan sofisticados como los que publica últimamente El País, y que tan adecuadamente comentan En Silicio o Malaprensa, pero pueden valer.

Recuerden que mis datos están basados en la población de 16 a 64 años, como medio de calcular con unas mínimas garantías tasas comparables a lo largo del tiempo, especialmente de ocupación.

Empecemos por el número absoluto de parados. Como ya saben, la cifra ha superado por primera vez los 4 millones. 


Es la cifra más alta desde que tenemos datos, superior a los 3,9 millones del primer trimestre de 1994. De hecho, debe de ser claramente superior, porque la serie actual de paro no es del todo comparable: los cambios en la manera de estimarlo en 2001 produjeron una caída bastante notable en las cifras.

Como ya he comentado en otras anotaciones, el paro masculino ha crecido mucho más deprisa que el femenino, como ocurrió en la crisis de 1993/1994.

La tasa de paro ronda, como saben, el 17%, un porcentaje que no se observaba desde comienzos de 1999, aunque entonces el porcentaje iba cayendo.

La tasa de paro masculina (17%) y la femenina son muy parecidas (18%), igualación que podría habernos alegrado de haberse producido en niveles bajos, pero que es motivo, más bien, de preocupación, por producirse en niveles bastante altos. En cualquier caso, están en el punto más cercano en los últimos treinta años.

Lo más llamativo es lo rápido que está creciendo la tasa de paro en la actualidad, como se ve en el gráfico siguiente, que recoge el incremento porcentual (no en puntos porcentuales) de dicha tasa. Como se observa el ritmo de crecimiento es muchísimo más rápido que en la crisis de 1993/1994. Esperemos que no  se mantenga en los próximos trimestres, aunque, por ahora, no contamos con indicios de que vaya a caer mucho.



Observemos a continuación los datos de ocupación, que suelen dejarse en un segundo plano cuando se comentan los resultados de la EPA. Son los que permiten entender cómo la crisis, aunque muy dura, especialmente para algunos grupos de personas, todavía no hace, si se me permite la expresión, tanto daño.

El número de ocupados de 16 a 64 años sigue en niveles muy altos, en 18,9 millones, aunque está claramente por debajo del máximo del tercer trimestre de 2007, con 20,4 millones. Desde el máximo, por tanto, se han "destruido" (por usar el lenguaje de políticos y periodistas) 1,5 millones de empleos. Salta a la vista, como también sabemos, que se han "destruido" más empleos masculinos que femeninos desde ese máximo: 1,3 millones de los primeros; 0,2 millones de los segundos. La explicación tiene que ver con el derrumbe del sector de la construcción, pero no sólo.



Es más correcto, de todos modos, mirar esas cifras como tasa de la población de 16 a 64 años.



La tasa actual está en el 61,2%, una tasa históricamente alta, que se debe, sobre todo, a una muy elevada, también en términos históricos, tasa de ocupación femenina. Ésta se sitúa en el 53,7%, por debajo del máximo del 56,0% del segundo y tercer trimestre de 2008.  Habría retrocedido hasta los niveles de la primera mitad de 2006 (casi tres años, por tanto). La masculina se sitúa en el 68,6%, claramente por debajo de su máximo de 77,9% en el tercer trimestre de 2007. Habría retrocedido diez años, hasta los niveles del primer trimestre de 1999. La diferencia entre las tasas masculina y femenina se encuentra en mínimos  desde 1976, claro.

En la ocupación, con todo, lo más preocupantes son los ritmos de "destrucción" de empleo. La tasa está cayendo a un ritmo del 7,3% anual, más en los varones (-9,9%) que en las mujeres (-3,5%). El ritmo de caída en la tasa de ocupación femenina se ha igualado ahora al del primer trimestre de 1993. El ritmo de caída de la tasa masculina es el máximo de la serie desde 1976. 




Una cosa sí está clara como resultado inmediato de la crisis actual. El peso relativo de las mujeres en el mercado de trabajo y, por tanto, en el sustento de las familias, está aumentando a marchas forzadas. La respuesta familiar a la crisis quizá sea, entonces, algo distinta a la que vimos en 1993. 

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6.3.09

Hogares y personas sin ingresos en España

Se lamentaba un amigo mío el otro día de la situación en que quedaban tantos y tantos parados que no reciben un subsidio ni la prestación no contributiva que algunos obtienen tras agotar el subsidio. Yo le hablaba de que muchos de ellos serán jóvenes no emancipados que viven con sus padres, o cónyuges de un ocupado y que, por tanto, no serán tantas las personas que se queden sin algún sustento. En realidad, yo no sabía cuántas eran.

Probablemente, la fuente más apropiada para hacernos una idea de esa cifra es la Encuesta de Población Activa. Las tablas que publica el INE incluyen datos sobre número de viviendas familiares (hogares, digamos) según el número de perceptores de ingresos en cada una. De ahí puede extraerse una estimación (no olvidemos que es una encuesta) del número de hogares y del número de personas sin ingresos. No he visto el dato en prensa, pero quizá ha salido publicado y se me ha pasado.

Las tablas siguientes muestran la evolución entre 2005 y 2008 del número de hogares y personas según el número de los que aportan ingresos. Por ingresos se entienden: salariales o de otro tipo vinculados al trabajo, pensiones de varios tipos o subsidios de desempleo. Es decir, podrían contar con otro tipo de ingresos o, más probablemente, vivir de sus ahorros (o de la beneficencia, claro).

En la primera se observa cómo el número de hogares sin ingresos de esos tipos varió muy poco entre 2005 (333.000) y 2007 (348.000), pero ha crecido sustantivamente el último año, hasta los 442.000. En términos porcentuales, se ha pasado del 2,1% al 2,6%.

España (2005-2008). Viviendas según el nº de perceptores de ingresos (datos del 4º trimestre, en miles)

2005 2006 2007 2008
Valor absoluto



Ninguno 333 329 348 442
1 6.138 6.261 6.491 6.736
2 6.554 6.841 7.018 7.326
3 1.812 1.902 1.893 1.784
4 o más 699 699 698 609
Total
15.535 16.033 16.448 16.896
Porcentaje



Ninguno 2,1 2,1 2,1 2,6
1 39,5 39,1 39,5 39,9
2 42,2 42,7 42,7 43,4
3 11,7 11,9 11,5 10,6
4 o más 4,5 4,4 4,2 3,6
Total
100 100 100 100
Fuente: elaboración propia con datos de EPA.


Sabiendo la distribución por el número de miembros del hogar de cada uno de los tramos de percepción de ingresos puede calcularse el número de personas que viven en los hogares sin ingresos. Esta cifra habría pasado de 620.000 en 2005 a 703.000 en 2007, y habría crecido notablemente en 2008, situándose en 893.000. En porcentaje del total de la población habríamos pasado del 1,4% al 1,9%.


España (2005-2008). Personas según el nº de perceptores de ingresos en la vivienda (datos del 4º trimestre, en miles)

2005 2006 2007 2008
Valor absoluto



Ninguno 620 639 703 893
1 13.168 13.037 13.451 13.929
2 19.875 20.437 20.944 21.796
3 6.991 7.281 7.278 6.826
4 o más 3.495 3.435 3.452 2.981
Total
44.150 44.829 45.828 46.425
Porcentaje



Ninguno 1,4 1,4 1,5 1,9
1 29,8 29,1 29,4 30,0
2 45,0 45,6 45,7 46,9
3 15,8 16,2 15,9 14,7
4 o más 7,9 7,7 7,5 6,4
Total
100 100 100 100
Fuente: elaboración propia con datos de EPA.


También podemos saber el tamaño medio de los hogares sin ingresos. Véanlo.

España (2005-2008). Tamaño medio de las viviendas familiares según el número de perceptores de ingresos en la vivienda (datos del 4º trimestre)

2005 2006 2007 2008
Ninguno 1,87 1,94 2,02 2,02
1 2,15 2,08 2,07 2,07
2 3,03 2,99 2,98 2,98
3 3,86 3,83 3,84 3,83
4 o más 5,00 4,91 4,95 4,90
Total
2,84 2,80 2,79 2,75
Fuente: elaboración propia con datos de EPA.

Los datos sugieren que los hogares más necesitados son ahora de mayor tamaño que hace tres años, aunque no que el año pasado. En cualquier caso, tienen un tamaño medio de 2,02 personas.

Casi la mitad (49%) son hogares de un solo miembro. Casi un cuarto (23%) tienen dos. Más de un cuarto (28%) tienen tres o más.

España (4t de 2008). Viviendas familiares sin ingresos según el número de miembros
Uno 48,2
Dos 23,3
Tres 13,7
Cuatro 10,1
Cinco 3,1
Seis 1,1
Siete 0,1
Ocho 0,1
Nueve 0,2
Diez o más 0,0
Fuente: elaboración propia con datos de EPA.

So it goes.

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25.6.08

Un par de gráficos para la ministra Aído

Al parecer, en una enjundiosa conferencia, la Ministra de Igualdad ha hecho el siguiente argumento acerca de cómo afectan las crisis económicas a las mujeres. Bueno, no ha dicho "crisis"; pero se entiende:

Aído sostuvo que el mercado de trabajo español reconoce el deber de trabajar de los hombres y la primacía sobre el derecho de las mujeres y, a renglón seguido, justificó que las mujeres son las últimas en entrar en este mercado y las primeras en salir "en época de reajuste económico".

No sé si el periodista de la Agencia EFE estará poniendo en boca de la Ministra cosas que no ha dicho, pero, por si acaso, para contribuir a la ilustración de quienes nos gobiernan, aquí les dejo dos gráficos con dos medidas de la evolución de la tasa de ocupación de hombres y mujeres desde 1976 en España.

El primero muestra la variación entre trimestres consecutivos de la tasa de ocupación (ocupados / población total, 16-64 años) por sexos. Como se ve, tanto en momentos de crecimiento como de crisis, la variación de la tasa de ocupación femenina suele ser más positiva que la masculina. Fíjense, por ejemplo, en la crisis de 1993 o en la actual.


Quizá se ve más claramente si comparamos los datos de un trimestre con los del mismo del año anterior, como hace el siguiente gráfico.




Sí, se ve más claro. ¿Ven ustedes en algún sitio eso de que las mujeres son las últimas en entrar y las primeras en salir? Desde luego, históricamente, las mujeres han sido las últimas en incorporarse al mercado de trabajo, pero en las últimas tres décadas no están siendo las primeras en marcharse.

Fíjense, por ejemplo, en la crisis de 1993: la tasa de ocupación masculina (así medida) había empezado a caer el 2º trimestre de 1991; la femenina sólo empezó a caer el 3º de 2002. Y, desde luego, el descenso masculino fue claramente superior al femenino. La posterior recuperación femenina fue más temprana (3er trim. 1994) que la masculina (1er trim. 1995).

En la crisis (con perdón) actual, pasa algo parecido. La tasa de ocupación masculina está cayendo desde el 4º trimestre de 2007. La femenina todavía no ha empezado a caer.

Un repasito de economía tampoco le vendría mal a la Ministra de Igualdad. O darse un paseo de vez en cuando por Wonkapistas, que una imagen, a veces, vale más que mil palabras.

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29.4.08

Ocupación y paro en España desde 1976, segunda entrega (gráficos curiosos LXXI)

Anteayer les mostré los datos "brutos" de la tasa de ocupación y la tasa de paro en España desde 1976 a 2008. Nos sirven para hacernos una idea de la dimensión actual de esos fenómenos. Hoy les propongo otra manera de verlos, como variaciones de dichas tasas.

Podemos ver la variación de la tasa de ocupación, simplemente, como la diferencia en puntos porcentuales entre la de un trimestre (cuarto de 2007, por ejemplo), y el mismo trimestre del año anterior (el cuarto de 2006). Esa variación sería, en este caso, de +0,3 puntos (66,5 - 66,2). En el gráfico siguiente tienen esa serie de datos desde 1977 hasta el primer trimestre de 2008.


Como se ve, el crecimiento actual de la tasa de ocupación sería nulo, lo cual oculta cambios bien distintos según se trate de varones (cae su tasa de ocupación) o mujeres (sigue creciendo). De nuevo, tengan en cuenta que hay algunas discontinuidades en la serie, a las que no hago mención. En cualquier caso, se observan bastante bien los ciclos del empleo en España, con la crisis de los setenta y primeros ochenta, la recuperación posterior, la tremenda caída a comienzos de los noventa y la recuperación posterior, con sus altibajos y la tendencia decreciente actual.

Más afinado, creo, es otro cálculo, el de la variación porcentual entre la tasa de ocupación de un trimestre y el mismo del año anterior. Es más afinado porque tiene en cuenta el nivel de partida: no es lo mismo crecer 2 puntos si se parte de una tasa del 50% que si se parte de una del 70%. Así, en el ejemplo anterior la variación sería de 0,5% (esto es: 0,3/66,2 x 100). El gráfico sería el siguiente.



El mensaje que transmite es, en todo caso, muy parecido al del gráfico anterior, aunque algunas caídas se ven atenuadas y algunas, en el caso de las mujeres acentuadas (aunque alguna de ellas puede deberse a rupturas en las series).

Lo mismo podemos hacer para las tasas de paro. He aquí el primer cálculo.



Las fases son las que conocemos y también vemos la tendencia creciente actual, que no parece muy llamativa, por ahora.

Sin embargo, si vemos la evolución de la tasa de paro con el segundo cálculo, la impresión es algo distinta.


Lo que sugiere la parte más reciente de la curva, así vista, es que el crecimiento reciente de la tasa de paro puede ser bastante intenso, aunque estemos, obviamente, muy lejos de las tasas de principios de los noventa. De todas maneras, da que pensar.

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27.4.08

Ocupación y paro en España desde 1976, primera entrega (gráficos curiosos LXX)

Ya saben que a mí me gusta contar con una perspectiva diacrónica para entender los fenómenos económicos, políticos o sociales. No digo que sea siempre necesaria para, por ejemplo, emitir un juicio sobre la gravedad o relevancia de un problema, pero suele ayudar. Es el caso de lo que está ocurriendo estos meses con la ocupación y el paro en España. Al decir de los entendidos es probable que la tasa de paro suba claramente este año y, quizá, el siguiente, así como es probable que crezca muy poco o incluso caiga la ocupación. Todavía no conocemos la dimensión del problema, pues, sea cual sea su futuro a corto plazo, da la impresión de que la subida del uno y la caída de la otra no han hecho más que empezar.

A continuación les dejo unos gráficos con los datos de la tasa de paro y la tasa de ocupación desde 1976 a 2008, para situar en el marco de nuestro pasado reciente, y no tanto, los datos que irán apareciendo en los meses venideros. Véanlos, de todos modos, con una cautela. Hay algunas rupturas de series que no he señalado, y que impiden una comparación estricta entre según qué periodos. Por ejemplo, el crecimiento de la tasa de ocupación en 2005 y la caída de la tasa de paro ese mismo año se deben, en parte, a un cambio en la manera de contar a parados y ocupados en la EPA. Como esa ruptura hay alguna más. Casi siempre que vean un cambio demasiado brusco en las líneas, salvo que sepan que se trata de una crisis (la de los setenta o la de 1993-1995) o una recuperación "real", pueden sospechar de una ruptura de la serie. En realidad, esas rupturas, vistas con treinta y pico años de perspectiva no son tan relevantes, pero haberlas haylas, y hay que tenerlas, sobre todo, para no dejarse llevar tan fácilmente por comparaciones del tipo de: la tasa de paro en 2007 era tan baja como la de 1979. Probablemente no lo era, pero tampoco deben de ser muy distintas.

Hecha esta salvedad, los datos.

Primero, los que me parecen más relevantes, los de ocupación. En el gráfico siguiente se observa la evolución de la tasa de ocupación en la población de 16 a 64 años desde 1976. Tomar este tramo de edad es convencional y sirve, además, para controlar, en cierta medida, el efecto de una estructura de edades más envejecida. Se trata del porcentaje que representan los ocupados de 16 a 64 años sobre la población de esas edades.


Muy probablemente, la tasa de ocupación está hoy, con datos alrededor del 66/67%, en niveles "máximos", al menos desde que podemos medirla con ciertas garantías. Es probable que haya iniciado una senda descendente, aunque es pronto para hablar de la intensidad del descenso. La tasa total, sin embargo, oculta diferencias muy interesantes por sexos. Es probable que la tasa de ocupación de los varones todavía no haya llegado a sus niveles históricos máximos, ni que, claro, vaya a llegar en el corto plazo. En parte, eso se debe a que hay más varones estudiando en las edades más tempranas (de 16 a 24 años, digamos), pero, en gran medida, eso se debe, probablemente, a la gran reducción de la tasa de ocupación en edades muy avanzadas, las previas a la jubilación, que lleva lustros en niveles muy bajos (rondando el 40%).

Lo que ha contribuido a que la tasa total esté, quizás, en niveles máximos es la ocupación de las mujeres, que rondaba el 33% en 1976 y se sitúa hoy cerca del 55/56%, con un empuje decisivo a partir de 1995/96. Si en 1976 la tasa femenina era inferior a la masculina en unos 52 puntos, hoy sólo lo es en unos 21.

A continuación, los datos de la tasa de paro. Recuerden que, de manera convencional, se calcula como el porcentaje de parados sobre el total de activos (es decir ocupados + parados). También lo he calculado para la población de 16 a 64, en la medida en que he podido.


Ahí la tienen, en la actualidad repuntando, quizá a buen ritmo. En términos históricos, la tasa actual sigue siendo bastante baja, aunque no tanto como en 1976: entonces estaba en una fase de ascenso, a comienzos de la crisis de los años setenta. Tocó un primer techo hacia 1985/1986, con una cifra alrededor del 21,5%. Cayó con el crecimiento de la segunda mitad de los ochenta, hasta unos mínimos (con los datos que manejamos ahora, no los que se manejaban entonces) del 16% en 1991. Con la crisis de primeros de los noventa, alcanzó un nuevo máximo, casi del 25% en el primer trimestre de 1994. Desde entonces cayó, primero más lentamente y desde 1996, aproximadamente, más intensamente, hasta, más o menos, 2001 (año de turbulencias, como recordarán). Después se recuperó un tanto y volvió a caer suavemente, hasta los nuevos mínimos de hace un par de trimestres, rondando el 8%. Ahora está en el 9,7%.

De nuevo, las diferencias por sexos son muy interesantes. En 1976, casi no había diferencias entre la tasa de paro masculina y la femenina. La diferencia se fue ensanchando durante la crisis de los setenta y parte de la recuperación de la segunda mitad de los ochenta: en gran medida, la notable incorporación de la mujer a la población activa, por entonces, lo era como paradas demandantes de empleo. Según se mida (en puntos porcentuales o en porcentaje), la distancia se redujo o se mantuvo en la crisis de los noventa. Por cierto, en su máximo, la tasa de paro femenina alcanzó el 32% en el cuarto trimestre de 1994. Se mida como se mida, la distancia viene reduciéndose claramente desde 1998/2000 y vuelve a ser mínima en la actualidad.

Mañana o pasado mañana veremos esos mismos datos como variaciones entre trimestres de años sucesivos, lo cual nos ofrece una perspectiva de largo plazo pero más coyuntural, aunque parezca paradójico.

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